Allonegenes: primera etapa del viaje celestial…hacia Barbelo.

La
idea de la divinidad como una serie de emanaciones (eones) que emergen del Gran
Espíritu, Padre, o Silencio en la literatura gnóstica no es sólo una
especulación filosófica, es también una praxis religiosa.  En escritos como Allogenes, Las tres estelas de Set, Zostrianos, y Marsenes encontramos como el vidente
realizaba una serie de técnicas mentales que lo desapegaban del mundo de la
multiplicidad y temporalidad para asimilar su verdadera identidad  en esferas
más refinadas del ser. Esto se producía en la medida que iba ascendiendo hacia el Uno, el
Silencio, el Espíritu Invisible. Este ascender se entiende como un proceso de deificación. En Allogenes
(el extraño) se muestra claramente el proceso del ascenso a la divinidad y
la transformación del vidente. Esto, a su vez, nos permite dilucidar cómo
entendían el cosmos y la estructura humana, pues todo este drama se realiza en
el hombre a la vez que en el cosmos. Así encontramos una estructura cosmológica
tripartita analogable a la que vemos en los neopitagóricos, en Plotino, y en
Escepio (aunque en estos la estructura es cuádruple). También vemos cómo esta
cosmología se diferencia de escritos más antiguos como el Apócrifo de Juan.  Hay que
considerar que en la medida que el vidente va ascendiendo, el (ángel) Youel
(57, 29-58,26), definido como hombre y
virgen,
le va explicando la técnica a utilizar. Veamos cómo asciende el
vidente por estas tres etapas.
En la primera
etapa el vidente asciende hacia el eón de
Barbelo
. Lo que se exige del vidente es una búsqueda perfecta del Bien en
uno mismo a través del reconocimiento de la propia existencia en la pre-existencia divina. En
otras palabras, el reconocimiento del Bien en uno mismo pasa por la  restauración de la condición humana
primordial, esa que existía antes de la caída u olvido de nuestra verdadera identidad (quiénes somos y de
dónde vinimos). Esto implica el poseer el poder
de distinguir entre las cosas que son inmensurables, las que no se pueden conocer; y
los contenidos de Barbelo y los principios que lo sustentan (50, 10-36).  En
52, 7-21, Allogenes contempla una luz que lo rodea a él y al Bien que existe en
él. En este momento su naturaleza adquiere el rango divino. Esto es interpretado por Yauel
como la adquisición de la sabiduría necesaria para recibir la revelación del triple poder en uno (55,33-57,24).  Pero
no basta con esta sabiduría para recibir la revelación del triple poder en uno. Yauel le explica a
Allogenes que tiene que ejercitarse en la auto-contemplación por un período de
cien años (57, 27-58,7).  Luego de este
período el vidente reporta que ha visto al eón de Barbelo, Kaliptos,  Autogenes, 
el Hombre en Tres,  y el origen primordial del Uno sin origen, esto
es el Triple poder en uno del
Espíritu Invisible (57, 29-58,26). Esto quiere decir que Allogenes ha accedido
al eón de Barbelo, el primer pensamiento del Espíritu Invisible, caracterizado
por la no discriminación, la no corporeabilidad , el conocimiento sin tiempo.
Al haber contemplado el eón de Barbelo implica el conocer sus tres dimensiones
fundamentales: 1) Kalyptos, o el dominio de lo verdaderamente existente; 2)
Protophanes, o el dominio de quienes existen en la unidad; 3) Autogenes, o el
dominio de los individuos perfectos (o de las almas individuales).  Esta visión culmina con la adquisición de
nuevas vestiduras luminosas para Allogenes y su ascensión al lugar puro (58,31).  Ahora el vidente está preparado para recibir
los santos poderes de las luminarias
de Barbelo que lo alentarán a seguir ascendiendo a lugares más sublimes del
conocimiento, esto es al Triple poder en
uno,
la dimensión que media entre Barbelo y el Padre. Para más detalles: J. D. Turner, “Ritual in Gnosticism” , p. 128-136.
Tomás García-Huidobro

Tomás García-Huidobro

Sacerdote Jesuita, Doctor en Teología Bíblica.

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