Los vestidos del sumo sacerdote en el Eclesiástico (2)

Otro texto fundamental para entender el
significado simbólico de los vestidos del sumo sacerdote en el templo de
Jerusalén es ben Sira 45, 6-22. En este texto el honor y la gloria del sumos
sacerdote (hod y kabod) son más
evidentes a través de sus vestidos. En 45,8 leemos que Dios vistió a Aarón con la perfección de la belleza, y lo
embelleció con gloria y fuerza; calzón, túnica y manto.
El sumo sacerdote
en este texto funciona, además, como “memorial” del pueblo de Israel delante de
Dios (lo mismo que la cristología aplicará a Jesús posteriormente). Es el mediador
por  antonomasia. Tres versículos nos
hablan de esta característica mediadora. El primero es la continuación de versículo
recién citado continuando con las prendas del sumo sacerdote: y un cinturón de granadas, con cascabeles
alrededor que sonasen suavemente al caminar, para que el sonido se oyese en el
santuario, como memorial para los hijos de su pueblo
(45,9). El background
lo encontramos en Ex 28,33-34; 39,25-26 pero con un añadido propio de ben Sira:
el sonido de la campanas sirve de memorial por Israel, se entiende delante de
Dios. El segundo versículo es 45,11 que también se refiere a los vestidos del
sumo sacerdote. Cuando habla del pectoral se refiere, siguiendo a Ex 28,12.29,
que los nombres de las tribus escritos en esta prenda sirven como memorial: en el pectoral piedras preciosas engarzadas
y grabadas como sellos,  cada piedra
preciosa como memorial  grabadas en
relieve, una por cada tribu de Israel.
El tercer versículo es 45,16 donde
el autor menciona el ´azkarah como
uno de los sacrificios del sumo sacerdote para memorial de Israel. Lo que estos
versículos nos dicen es que el sumo sacerdote trae el pueblo de Israel delante
de Dios (como lo hará Jesús, Metatrón, Jacob y otros sumos sacerdotes
celestiales) y esto a través de sus vestidos y acciones litúrgicas.
Ahora bien, este movimiento no es
unidireccional. Dios también se ha aproximado al pueblo a través de los
vestidos del sumo sacerdote. La inscripción de las dos piedras preciosas del efod es fruto de una creatura muy
especial, el shamir (b Gitt 68ª), la cual fue creada especialmente por Dios en
la tarde del primer sabbath (b Pes 54ab; Sifre Deut 355; Mekh de R. Ismael
Vayassa 653-60; PJ de Nm 22,28; PRE 19,1). El origen sobrenatural de las
inscripciones de las piedras preciosas del efod
 esta atestiguada de manera más
antigua que la misnah en LAB XXVI 4,8-15 que dataría del primer siglo. De
acuerdo a este texto, las piedras estaban destinadas para estar delante de Dios
como memorial de la casa de Israel (LAB
XXVI 12). Filón de Alejandría, por su parte, atestigua que los nombres de los
patriarcas en las dos piedras de ónice estaban inscritos como letras divinas, memoriales de la naturaleza divina. Es
interesante constatar que para Filón cada una de estas piedras representa los
dos hemisferios (norte y sur), cada uno acogiendo seis signos del zodiaco (QE
II 109). Más adelante (QE II 114) dirá que las dos piedras representan las doce
creaturas del zodiaco y simbolizan a los patriarcas, cuyos nombres Dios grabó
en las piedras.  La intención es hacer de
los patriarcas estrellas y asignar una constelación a cada uno, de tal manera
que se convierten en cuerpos celestiales que se mueven en los cielos. Para más detalles:
C.T. R. Hayward, The Jewish Temple, p.63-70
Tomás García-Huidobro

Tomás García-Huidobro

Sacerdote Jesuita, Doctor en Teología Bíblica.

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