Jesús como novio en Jn (la Hora)

La «hora» en el Evangelio de Jn es el tiempo de la pasión y muerte de Cristo: «Ahora mi espíritu está agitado, y, ¿qué voy a decir? ¿Que mi Padre me libre de esta hora? No; que para eso he llegado a este trance. Padre, da gloria a tu Nombre. Vino una voz del cielo:   —Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré» (Jn 12,27-28; 17,1).  Esta es la hora cuando «sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, después de haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13,1-4). Es en esta hora cuando Jesús derrama el agua viva de su costado que habia prometido especialmente en el útlimo día de la fiesta de las tiendas cuando desde el Templo se hacían abluciones de agua (Lv 23, 34-36) significando los tiempos mesiánicos y el Jardín del Edén. «El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó:—Quien tenga sed venga a mí; y beba quien crea en mí. Así dice la Escritura: De sus entrañas brotarán ríos de agua viva». Si es que Jesús le había prometido agua viva a la samaritana, era porque él mismo era la agua viva (Jn 4,10). Estas aguas actualizan las promesas mesiánicas de Ez 47,1-12: «Todos los seres vivos que bullan, allí donde desemboque la corriente tendrán vida, y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente» (v.9). También Zac 12,10-13,1; 14,8: «Aquel día se abrirá un manantial para que puedan lavar en él sus pecados e impurezas la dinastía de David y los vecinos de Jerusalén. En aquel día —oráculo del Señor Todopoderoso— arrancaré del país los nombres de los ídolos y no serán invocados más…En aquel día brotará un manantial en Jerusalén: la mitad fluirá hacia el mar oriental, la otra mitad hacia el mar occidental; lo mismo en verano que en invierno». Toda esta profecía se actualiza cuando Jesús muere: « Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas; sino que un soldado le abrió el costado con una lanza. En seguida brotó sangre y agua» (Jn 19,28-37).Esta es la hora que anunció Jesús a María en la boda de Caná. Esta es la hora cuando Jesús le regala a su novia, la samaritana, su presente de bodas. Es la hora de la consumación, cuando Jesús regresa al Padre.

«Allí [en los cielos, Dios] le ha preparado una tienda al sol:
Se regocija cual esposo que sale de su alcoba,
como atleta que corre su carrera» (Salm 19,4-5).

La cámara nupcial debía estar desiñada al modo del Tabernáculo. «Si un hombre lo recibió de su compañero para construirle un dormitorio nupcial para su hijo … debe construirlo a cuatro codos por seis … El rabino Ishamael dice: Su altura debería ser la mitad de su longitud y la mitad de su anchura. El Santuario ofrece pruebas de esto. Rabban Simeón ben Gamaliel dice: ¿Todo debe ser de acuerdo con la construcción del Santuario?» (Misná, Baba Bathra 6: 4; 1Re 6, 2-17).La cámara nupcial debe ser decorada al modo del Tabernáculo: «Como la cámara nupcial está decorada con todo tipo de colores, también lo estaba el Tabernáculo decorado con todo tipo de colores, “azul, púrpura, carmesí y lino fino” (Ex 25,4), “para que fluyan sus especias”. “(Cant 4,16)» (NmR 13,12). La idea es que tal como Dios consume el matrimonio con Israel en el Tabernáculo de Moisés a través de la sangre del cordero de la Alianza, así también Jesús va a consumir el matrimonio a través de su sangre en la cruz. «Como un novio, Cristo salió de su cámara nupcial … Llegó incluso al lecho matrimonial de la cruz, y allí, al ascender, él consumó un matrimonio. Y cuando sintió que la criatura suspiraba en su aliento, se entregó al tormento por  esta novia en una comunicación de amor» (Agustín, Sermo Suppositus, 120,3). Jesús no sólo es el Mesías, sino el tan esperado novio (Dios) que viene a desposar a su novia (el pueblo de Israel). Jesús, como el novio en la tradición judía, también lleva una corona. Veamos Cant 3,11: «¡Muchachas de Jerusalén, salgan, miren, muchachas de Sión, al rey Salomón con la corona que le ciñó su madre el día de su boda, día de fiesta de su corazón!» Durante la primera guerra Judía, Vespaciano prohibió el uso de las coronas de los novios en sus bodas (Misná, Sota, 9,14), y es que de acuerdo a la costumbre los novios en su día de bodas se sentían como reyes. En el caso de Jesús, el novio, se convierte en rey no por un día, sino eternamente.

Otro aspecto de Jesús como novio lo vemos en su vestidura. De acuerdo a Jn 19, 23-25 su túnica era «sin costuras, tejida de arriba abajo, de una pieza». Esta característica es propia de los vestidos sacerdotales (Ex 28, 31-32; Lv 21,10; Josefo Ant 3,161). Lo interesante es que los novios de la época también vestian como sacerdotes. «En gran manera me regocijaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios; porque él me vistió con las vestiduras de la salvación, me cubrió con el manto de justicia, como el novio se engalana a sí mismo como sacerdote …» (1QIsa 61,10). «Jerusalén dijo: En gran manera me regocijaré en la Palabra del Señor … porque él me ha vestido con vestiduras de salvación, me ha envuelto con un manto de virtud, como el novio que prospera en su cámara nupcial, y como el sumo sacerdote que está preparado con sus vestiduras …» (Targum Isaías 61,10). Para más detalles: B. Pitre, Jesus the Bridegroom, pos 1180-1618

Tomás García-Huidobro

Tomás García-Huidobro

Sacerdote Jesuita, Doctor en Teología Bíblica.

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