El templo de Jerusalén, eje articulador del Cosmos

El templo de Jerusalén resulta de
primordial importancia para entender la primera cristología cristiana. Su
estructura, el sumo sacerdocio (especialmente su rol y sus vestiduras) y las
fiestas…todo contribuye a explicar la primera experiencia de la resurrección de
Jesús. En algunos videos he puesto cómo la estructura del templo juega un rol
fundamental en la forma cómo los antiguos entendían el cosmos, la creación, y
la historia (ver: https://tomasgarciahuidobro.com/?p=424 ; https://tomasgarciahuidobro.com/?p=423 ). Estos días he estado leyendo Genesis 1 as Ancient Cosmology de John H. Walton y me he topado con
un capítulo muy instructivo en este sentido. El autor fundamenta lo que
nosotros ya hemos estudiado, los templos se consideraban ubicados en el centro
del cosmos, y en sí mismos eran un pequeño modelo del cosmos ( o microcosmos).
Es por esto que la construcción del
templo se describía en términos cósmicos.
En un muy antiguo texto (segundo
milenio a.c.) relacionado con los cilindros de Gudea ya encontramos esta idea: Ellos hicieron crecer a la casa como una
cadena montañosa; dejadla elevarse en el medio de los cielos como una nube.
Ellos hicieron levantarse sus cuernos como un búfalo, les hicieron levantarse
sobre todas las tierras como el gisgana (un árbol) de Abzu
(A XXI 19-23).
En otro texto, esta vez Neo-Asirio, datable hacia el 1000 a.c. se repite el
mismo concepto en relación al templo de Assur: Yo elevé a los cielos la cabeza de Esarra, mi Señor que habita en
Assur. Arriba, en los cielos, yo levanté alto su cabeza. Abajo, más allá de la
tierra yo pusé firme sus fundamentos.
Así el templo de Assur, en este caso,
tiene sus fundamentos firmes en el subsuelo al mismo tiempo que se eleva a lo
más alto de los cielos hacia donde moran poderosos dioses.
Siendo que las construcciones de los
templos se describían en términos cósmicos, no es sorprendente que fuesen descritos teniendo funciones cósmicas. Las
más importantes o eran nada más ni nada menos que servir de fundamentos para
el  universo o el poder sostener la creación dotándola de sentido y evitando el
desorden. Muchas veces estas funciones se expresaban en los nombres que se les
daban a los templos. Por ejemplo conocemos zigurats conocidos como La Casa que se extiende por las inmensidades
del mar; La Casa del gran vínculo celestial; Casa, Montaña del cielo y del
subsuelo; Casa, escalera pura del cielo, etc.

Los templos se entendían como modelos del cosmos con un alto contenido
simbólico.
Y es que no es de extrañar que los templos se entendiesen como
mapa del cosmos puesto que jugaban un rol central en éste. En términos
generales el piso representaba la tierra, y el techo los cielos. Las columnas
tomaban la forma de plantas que se levantaban desde la tierra, y las murallas
eran decoradas con figuras que se relacionaban con la fecundidad. Esta
estructura se relacionaba, al mismo tiempo, con algunos mitos primigenios de un
estado paradisiaco perdido. Así los templos se configuraban en verdades expresiones
de los mitos relacionados con la creación que cumplían el rol de configurar
sentido al mundo material más que dotarlo de explicación material (como hoy). El
templo de Jerusalén es un claro ejemplo al respecto. Su estructura tripartita
era un espejo de la del cosmos, mientras que sus mosaicos representaban la
condición primigenia del paraíso.
En relación con las funciones cósmicas
no debemos olvidar que los templos en la antigüedad  se asociaban con la primera tierra que
habrían emergido de las aguas cósmicas y desde los dioses habrían creado el
mundo (u ordenado la materia, o dándole sentido a las cosas…lo que es lo mismo
en la Antigüedad).  En relación con esto
se explica el que los templos se hayan entendido  como los lugares desde donde emergen las
aguas fértiles que riegan los campos y multiplican la vida. Más aún, en algunos
casos se relaciona el templo como el lugar desde emerge el sol. Esta última
característica la leemos en un himno 
sumerio: Oh lugar primigenio,
profunda montaña fundada de manera hermosa, brillante, lugar terrible que se
posa en prados, un terror cuyas maneras suaves nadie puede entender, Gisbanda,
cuello, red, malla, grilletes del mundo subterreno del cual nadie puede
escapar, y tu exterior se eleva prominente como una trampa, y tu interior desde
donde el sol emerge y las fuentes emanan en plenitud (
http://etcsl.orins.ox.ac.uk). 
Tomás García-Huidobro

Tomás García-Huidobro

Sacerdote Jesuita, Doctor en Teología Bíblica.

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