El significado de la muerte en el relato de Adán y Eva

En el relato de Adán y Eva, Dios advierte que
de comer del árbol del conocimiento, ambos morirían.
Sin embargo, una vez cometida la trasgresión ninguno de los dos muere…muy
por el contrario Adán vivirá 930 años. ¿Cómo entender este aparente sin
sentido? Hay dos elementos a estudiar, uno el concepto de muerte; el otro, la
idea que Adán y Eva previos al pecado iban 
desnudos y sin vergüenza en el
Edén
(2,25), pero luego, serían vestidos
de piel por el Señor
(3,21). 
Veamos el primer elemento, el concepto de muerte que se maneja en este texto. Para
empezar recordemos que lo que sucede a Adán y Eva es un reflejo de la historia
del pueblo de Israel, a su vez, micro cosmos de la suerte de la humanidad en
general. Teniendo en vista este principio tenemos que acercarnos a los
paralelos que existen entre la historia de la creación de Adán y Eva, y el
relato que  marca el climax de  la historia de la salvación de Israel, la
experiencia del Sinaí. En el primer caso Dios
crea al hombre,
en el segundo Dios
elige a Israel;
en el primero, se le
da un mandamiento al hombre,
en el segundo, la Torah es revelada; en el primero, el mandamiento es violado, en el segundo, la Torah es violada; en el primero, el hombre es expulsado del Edén, en el segundo, el pueblo sufre el exilio de la tierra
prometida.
Por lo tanto, la muerte ha de entenderse desde el punto de vista
de la Alianza entre Israel y Dios. Ningún texto lo expresa mejor que Dt 30,
15-16. 19-20. Mira, yo he puesto hoy
delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal pues te ordeno hoy amar al
SEÑOR tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y
sus juicios, para que vivas y te multipliques, a fin de que el SEÑOR tu Dios te
bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla….Al cielo y a la tierra
pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la
muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y
tu descendencia, amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él;
porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra
que el SEÑOR juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
La muerte no es
otra cosa que el no obedecer la Alianza con Dios, es perder la comunión entre
el hombre y el creador. 
Dejemos el segundo elemento para una entrada posterior. Para más detalles: 
Gary Anderson, The Genesis of Perfection, p.118-121.
Tomás García-Huidobro

Tomás García-Huidobro

Sacerdote Jesuita, Doctor en Teología Bíblica.

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